Sin embargo, su acusación se debería a un confuso caso de homonimia.
jueves, 30 de junio de 2011
El infortunio de llamarse David
Sin embargo, su acusación se debería a un confuso caso de homonimia.
domingo, 26 de junio de 2011
Malas juntas
Es muy extraña la sensación que se siente al saber que la policía mató a dos ladrones en una persecución y enfrentamiento a balazos a solo unas cuadras del lugar donde uno vive. Después de tanto escucharlo, parece que ahora sí la delincuencia está a la vuelta de la esquina.
El pasado domingo fue un día de elecciones para todos los peruanos mayores de edad. Sin embargo, para algunas malas personas parece que este día significa una oportunidad para en robar casas que se encuentren deshabitadas, precisamente porque sus dueños salieron a cumplir con su deber como ciudadanos.
Dos agentes de seguridad, a bordo de un patrullero de emergencias, cumplían con las rondas que acostumbran hacer para mantener la seguridad en su distrito, pero alrededor de las 3 de la tarde se dieron cuenta del asalto a la casa ubicada en el Jirón Los Gladiolos 1762, en el Cercado de Lima.
Los cuatro ladrones se estaban llevando computadoras, joyas y dinero en efectivo pero se percataron de la presencia de los policías y prefirieron huir. De inmediato, subieron en el sedán negro de placa BIL - 471 en el que iban a transportar lo robado y emprendieron la fuga a toda velocidad. El patrullero inicio la persecución y los bandidos decidieron dispararle en varias ocasiones para disuadirlos. Los efectivos de la policía respondieron y se desató una balacera en toda la avenida.
“Uno de los disparos le impactó en la cabeza” señaló Luis Campana, miembro del Escuadrón de Emergencias, quien llegó hasta el lugar para apoyar en las investigaciones. María Milagros García Hernández (27), quien huía junto a sus compañeros fue quien recibió ese disparo. La lanzaron del auto, al parecer sin vida, y cayó a un lado de la Huaca Mateo Salado, ubicada frente a la Plaza de la Bandera.
Los ladrones fueron seguidos hasta la altura de la cuadra 25 de la avenida Venezuela, donde terminaron acorralados. Dos de ellos lograron escapar y el tercero, Cristian Bernardo Amorín (33), fue abandonado mientras agonizaba en el auto que quedó estacionado a un lado de la calle.
El vehículo estaba lleno de impactos de bala, la mayoría en la parte baja del chasis, por lo que se podría deducir que la policía le apuntaba a las llantas. Además, se descubrió que la placa original era B2N-000. La que llevaba en ese momento era clonada.
Los curiosos no tardaron en aparecer y en menos de una hora el lugar estaba lleno de vecinos y transeúntes que regresaban de votar. La policía cercó el lugar para que las personas no se acerquen y los peritos hagan su trabajo.
Los familiares de Milagros García aparecieron y afirmaron que “todo fue un error, Milagros es una joven cosmetóloga y no una ladrona”. Sin embargo, la policía la sindica como parte de una banda de asesinos que mataron a un cambista y a un vendedor de salchipapas la semana pasada.
¿Se puede tener tan mala suerte?, ¿fue todo un error o fueron las malas juntas? Solo es posible afirmar que, en la actualidad, la inseguridad campea en Lima y esto sí no es cuestión de suerte.
sábado, 25 de junio de 2011
La muerte al volante
| El dato |
| En el 2009 se intervino a 4,169 conductores que superaron el límite de alcohol permitido |
| En el 2010 la cifra se incrementó a más del doble: 10,232 personas fueron detenidas por la misma infracción |
Amores que matan
Desde el preciso momento en que fue hallado el cuerpo, la bomba explotó en las páginas de los diarios, los programas de televisión y en la población en general: Había muerto la ‘Princesa del folclore’ y de una manera despiadada.
Mamanchura se autoinculpó como el ejecutor del crimen, pero arrastró consigo a la ex pareja sentimental de Alicia, Abencia Meza, pues aseguró haberlo hecho a pedido de ella. Así las personas de su entorno más cercano fueron sindicadas como culpables (Mamanchura fue su chofer y guardaespalda).
Esta confesión le costó muy caro a la ‘Reina de la parranditas’. El 9 de julio fue recluida en el penal de Santa Mónica, acusada de ser la autora intelectual del asesinato. Sin embargo, por gestiones de su abogado y por no encontrarse pruebas contundentes de su participación, salió en libertad el 21 de enero.
A partir de esa fecha dio entrevistas en numerosos diarios y programas de televisión, en todas ellas aseguraba inocencia y pedía la cabeza del culpable, aunque sin mucha tristeza ni indignación.
Según declaraciones de Mamanchura, ella también está implicada el crimen: “Abencia planificó todo, pero tuvo la ayuda de Clarissa. A las dos les digo que no se hagan las locas, que no sean hipócritas”, dijo. Cada vez que tiene la oportunidad, Clarissa pide justicia por su hermana, con el rostro lleno de lágrimas.
Espinoza Antúnez llamó a su medio hermano seis minutos después de perpetrado el crimen. Delgado, en libertad y estando en prisión, lo hizo un total de 357 veces. Fue gracias al levantamiento del secreto de las comunicaciones de los cuatro implicados que se descubrieron los record de llamadas telefónicas, su duración, fecha y ubicación.
Las conexiones entre Meza y los cómplices Delgado y Espinoza también se encuentran registradas en el récord de llamadas. Es con la primera con la que tiene más comunicaciones telefónicas, por lo que se presume que ella fue el principal nexo entre 'Pistolita' y Mamanchura.
viernes, 24 de junio de 2011
MUERTE EN EL CAMINO
Hombre que iba encima de tráiler murió con el cráneo destrozado
Hasta el día de hoy, nadie reclama su cuerpo en la Morgue del Callao.
Por José Barreto
Destrozado sin decoro. Antihumano. Cual despojo que la vida por encargo se ocupó de abatir. El sangriento espectáculo que deja la muerte poco usual nunca es gratificante a la retina… así se trate de la de un delincuente.
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Sábado. A ‘Pichiche’, ladrón de bajo rango, no le queda más dinero. Mañana hay fútbol y hacen falta monedas para el trago. Necesita, también, algo para meterse a la boca y sortear un fin de semana más. Vive entre la salsa y la pasta, que se hace básica para decorar su lúgubre cuarto de madera en una zona picante del Callao.
No tiene amigos, tiene cómplices y eso basta. A sus cuarte y cinco años, emprende cada empresa delincuencial con el mínimo de logística y planificación, pero siempre con unos jeans roídos y un polo militar que le recuerda un lejano afán por defender a su país. Todos dentro de su grupo exudan ansiedad. El olor de sus miedos y arrebatos construyen el derrotero de su victoria o el de un ingreso más al penal.
[Cómplice 1:
No era la primera vez. Nos subimos y sacamos las cosas y, en algún semáforo, nos bajamos y corremos. Es fácil, tío. Vamos tres no más porque, sino, mucha palta. El ‘Pichiche’ se bajaba a veces antes de que parara el camión. ‘Locazo’, era… pero cuando vimos lo que había pasado, nos tiramos y nos fuimos. Ya qué podíamos hacer.]
Desfilan muchos monstruos sobre ruedas. Ninguno convence al trío de hampones. Las tolvas de los camiones o están muy vacías o poco firmes para soportarlos, o lo que contienen, no les atrae. Finalmente uno, un trailer blanco de la empresa almacenera ALMA Perú, los embeleza. Cargado de cajas que, al parecer contienen víveres, no lo piensan dos veces. El objetivo está definido.
Yo le dije que no. Ese huevón no me hizo caso. Nos quedamos arriba del camión más tiempo y, por renegar, cuando vio que no había nada valioso, no se dio cuenta y… ya pues. Nosotros nos agachamos y al siguiente semáforo nos bajamos. Yo casi vomito porque me salpicó todo. Ya boté esa ropa.]
- Ya, ‘Pichiche’. Trepa.
- Vamos…
- Bien, carajo, están llanecitas las cajas. Ábrelas al toque, Colorado.
- ¿Tubos de vidrio? Putamadre, huevón. ¿Ahora?
- Hay que bajarnos no más, ‘Pichiche’.
- No. De repente no todas tienen lo mismo.
- Ya fue, loco. Bájate.
- No. Abre las demás, Colorado.
- No reniegues y bájate. Agáchate, huevón. Agáchate.
Ángel Melchor, de veintiocho años, conductor del vehículo, se dispuso, como todos los días, a desembarcar la mercadería al llegar al local de la cuadra diecisiete de la Av. Argentina. El fétido olor y los restos de sangre salpicados en lo alto de las cajas, lo puso en alerta. Pidió ayuda y no hubo quien, en ese momento, no sintiera un vórtice mortal en el estómago. Los restos de un hombre con polo militar, con el cráneo destrozado e incompleto, habían caído entre las cajas del embarque de tubos de vidrio.*****************************************************************************************************
Los pasillos fríos de la morgue del Callao no reciben pasos que vayan tras ‘Pichiche’. Sin documentos, sin fotos ni número telefónicos en sus roídos jeans. Tal vez los restos encefálicos que yacen en el puente peatonal Santa Rosa, guarden el recuerdo de aquellos a quienes su ausencia no les es inusual.
lunes, 20 de junio de 2011
Desapare-Ciro

El caso de Ciro Castillo Rojo es un acontecimiento especial. Desapareció el tres de abril mientras caminaba por el Madrigal, en el Valle del Colca con una chica, Rosario Ponce. Desde ese día los medios no han dejado de seguir su historia.
Resulta extraño que la prensa le preste tanta atención a este suceso. Resulta más extraño aún que lo haga por tanto tiempo. ¿Qué vieron en este hecho que les pareció tan llamativo? ¿Qué hace que los diarios publiquen y la gente lea lo mismo, día tras día?
Esto es una novela. Mínimo una serie de suspenso. Él, desaparece misteriosamente. Ella, es la última que lo vio vivo. La última que habló con él, que estuvo con él. Ella no sabe que pasó. ¿Realmente no lo sabe? Entonces empiezan las sospechas.
Un súper equipo de producción se despliega. Buscadores profesionales, extranjeros y nacionales. “Sinchis”. El ejército, la policía, fiscales, perros de rescate y pobladores. Todos quieren encontrar a Ciro. La madre llora cada semana en pantallas. La “sospechoza” clama inocencia cada día. Ni un día, ni un solo día la prensa deja de seguir esta historia.
No hay diario, ni los más chichas ni los más serios que hayan pasado por alto el tema. ¿Pero es acaso Ciro el único desaparecido? ¿Cuántas madres más lloran un hijo en este momento porque no saben dónde está? ¿A todos los ausentes les dan lo mismas cobertura?
Seamos honestos. Difícil que a los editores y reporteros les importe realmente si Ciro está vivo o no. La verdad es que la historia vende. Y vende más porque a diferencia de “María la del barrio” o “Sin tetas no hay paraíso”, esto es real. Y la realidad siempre supera la ficción.
Y entonces se hacen cronologías, infografías, reportajes cada fin de semana, viajes, consultas con expertos, entrevistas. Lo mismo. Cada día, cada semana. Y siempre hay algo nuevo en la historia y todo vuelve a empezar.
La cobertura que los medios le dan a este caso ayuda sin lugar a dudas a la familia de Ciro a mantener viva la esperanza, ya que probablemente, si no fuera por la envergadura que la prensa le ha dado a la historia, jamás tantos esfuerzos se hubieran volcado en encontrarlo y habrían abandonado su búsqueda hace mucho tiempo.
Todos, como la familia, queremos encontrar a Ciro. No porque conozcamos a Ciro, si no porque sabemos su historia. Todos queremos saber en qué va a acabar. Si está vivo, si está muerto, si lo mataron, si se murió. La pregunta es, ¿cuando los medios decidirán que ha muerto?
sábado, 18 de junio de 2011
Es necesaria una reforma policial
Incapaces de contener el sufrimiento que los policías del Escuadrón Águilas Negras les habían causado, la familia Falla lloraba la muerte de Gerson (26). Su muerte, el 26 de abril, ha lanzado de nuevo a la luz pública el problema del uso excesivo de la fuerza que invade al sistema de la Policía Nacional del Perú.
A pesar de que existe la Ley Orgánica de la Policía Nacional del Perú, que en su articulo 11, señala que el empleo de las armas de fuego se hará solo cuando los otros medios disuasivos no hayan sido suficientes y se vea en peligro la vida del efectivo o la de otras personas; las armas de fuego parecen ser utilizadas en cualquier intervención policial.
Así también el uso de la violencia en la Policía es considerado impulsivo, arbitrario, ilegal, ilegitimo y no profesional; mas el uso de la fuerza es calificado como un acto discrecionado, legal, legítimo y profesional. Violencia y fuerza son dos cosas totalmente distintas.
Sin embargo, se han podido detectar desfases en la metodología que vienen empleando los efectivos de la Policía Nacional a la hora de administrar la fuerza.
Entonces ¿Qué está pasando en la PNP? ¿Por qué los policías hacen uso excesivo de la fuerza?Una explicación sería la falta de objetivos institucionales, y que el sistema de recojo de datos e información no están debidamente institucionalizados.
La Policía no tiene nítidamente definidos los perfiles de los futuros oficiales y suboficiales, entonces no se puede orientar adecuadamente sus procesos de reclutamiento y selección de personal.
Es preocupante que en la PNP todavía no existe un consenso claro y definido sobre su razón de ser como organización y el papel que debe cumplir en la sociedad peruana. Esto porque todavía persiste en el interior de sus filas diferencias conceptuales que dependen de la ex institución de la que provienen sus miembros.
Existen problemas en la gestió
n de los recursos humanos o calidad del personal. El 70% de la Policía ha cursado sus estudios secundarios en colegios nacionales. Teniendo en cuenta las características de la educación estatal, se puede decir que el nivel educativo que traen los oficiales y suboficiales debe ser reforzado en las escuelas de suboficiales.
Sin embargo, también se ha modificado la Ley de la Policía Nacional, flexibilizando las formas de ingreso y el tiempo de perm anencia, a fin de captar profesionales y técnicos.
Durante los últimos cuatro años se han creado por lo menos 11 escuelas de suboficiales, lo que ha generado que, en el 2010, se cuente con un total de 25.
Gustavo Carrión, quien fue director general y antes director de Instrucción y Doctrina de la Policía Nacional, sostiene que si bien es bueno que se haya incrementado significativamente el número de policías en los últimos años, ello se ha hecho a costa de sacrificar la calidad de la formación.“La mayoría de las escuelas de suboficiales no cuentan con instructores ni con facilidades ni equipos mínimamente adecuados para proveer a los policías de una mínima formación”, recalca Carrión.También dice, "Alrededor de 5 mil de los 13 mil nuevos policías son licenciados de las Fuerzas Armadas que recibieron una formación de seis meses antes de ser desplegados para el servicio, lo que resulta claramente insuficiente, ya que la formación y experiencia militar son poco relevantes para el trabajo policial "
Estrés
A la falta de calidad en la formación académica, se suma el factor de estrés. Edson Berríos, comisionado de la Adjuntía en Asuntos Constitucionales de la Defensoria del Pueblo, indicó que en el 2008 encontró un alto nivel de estrés en algunos miembros policiales debido al régimen laboral que, tras 24 horas de servicio, los obliga a buscar en sus días de franco labores de vigilancia particular para obtener más dinero.
“La PNP tiene un departamento de apoyo psicológico pero no se da abasto. Los agentes involucrados en casos que ponen en tela de juicio su capacidad mental deberían ser objeto de seguimiento y monitoreo, pero esto no se hace en la actualidad”, asegura.
No solo hay problemas en la gestión de los recursos humanos y en la organización, sino también en la política de equipamiento y modernización tecnológica, especialmente en comunicaciones e informática.
Reforma policial urgente
Para Gino Costa, consultor en seguridad ciudadana y ex ministro del Interior, la raíz de este problema está en la ausencia de una ley de la carrera policial. Esta deberia establecerse con claridad, sobre la base del mérito y la excelencia. Se necesita claridad en las reglas de juego esenciales; con relación al ingreso, la formación, capacitación y especialización; la evaluación del desempeño; los incentivos y los ascensos; la asignación de responsabilidades; el régimen disciplinario; y el término de la carrera.
Este asunto ha estado en agenda durante la última década y poco se ha avanzado. En el 2004, en el marco de la reforma policial, se logró un proyecto de ley que no llegó a ser presentado hasta la gestión de Pilar Mazzetti, en el 2006, y cuya discusión en el Congreso no prosperó. Es urgente volver a ponerlo en agenda.
Para una administración eficiente de los recursos humanos de cualquier organización, sea pública o privada, se requiere de una serie de insumos básicos que permitan el diseño adecuado de políticas, estrategias y acciones.
Por un lado, se necesita conceptos claros sobre el tipo de organización que se quiere tener (visión, misión, objetivos, funciones, perfiles, etcétera) y, de otro lado, datos fidedignos y sistematizados de sus integrantes que faciliten la toma de decisiones sobre sus fortalezas y debilidades, que otorgue puestos correctos a los miembros correspondientes.
