lunes, 16 de mayo de 2011

El larguirucho, pausado pero talentoso ídolo crema

Germán Leguía

Renunció a ser dirigente de Universitario de Deportes, mas no a la adoración que posee de los hinchas, tradición que sigue encaminando por la gloria merengue en los muchos triunfos de los 70s y 80s. Tiene fama de luchador, de polémico y de jugador polivalente en el fútbol peruano, aunque haya algunos que no lo quieren porque es de perfil demasiado alto. Pero si se trata de ídolos en Universitario y de deportistas representativos en el balompié nacional, nadie duda en señalar a Germán Leguía como uno de los fanáticos de las tradiciones del fútbol peruano.



Hasta hace unos meses, Leguía era el centro de la polémica que se vivía dentro del club Universitario de Deportes. Que sí, que no, que Leguía no debe seguir en la directiva y que menos debería ser vocero de la U. Envidias, traiciones y temor por afianzar representatividad en la institución eran muchos de los argumentos de los dirigentes en esa época del equipo crema. Hasta que se fue sin dejar rastro alguno en la tienda. Ahora Leguía ya no aparece en la U, salvo sus visitas domingo a domingo al estadio Monumental y la imagen de su rostro en las pocas banderolas que los hinchas le confeccionaron como agradecimiento a todo su juego y talento que le brindó al equipo de sus amores.

“Me tienen miedo. Los dirigentes saben que soy un referente y eso los aterra. Ellos saben que si tengo peso en la parte dirigencial, mucha de sus cabezas rodarían. Por eso se mantienen alejados y tratan mal a los ex jugadores como también lo hacen con César Cueto en Alianza Lima”, aseveró.

Para el ex jugador crema los asuntos de la parte dirigencial ya no son de su principal preocupación, aunque le desazona cómo va siendo manejada la institución por la que tanto luchó cuando era futbolista. Ahora, su preocupación va por el plan de trabajo, la difusión y capacitación hacia los menores. Uno de los proyectos que tiene en mente es formar un semillero nacional financiado en parte por el Estado y la empresa privada. Además de los recuerdos y las memorias que le quedan como gran jugador que fue durante la época dorada en el fútbol peruano.

El gran jugador

Quienes vieron jugar a Leguía destacan su inteligencia y habilidad con su pierna derecha para jugar al fútbol. Dicen que le pegaba muy bien a la pelota y que en los penales nunca fallaba. A decir de los hinchas, no era magnífico ni genial como Cubillas, Cueto y Uribe, pero si era elegante con la pelota. Sobre todo, tenía buena salida, distribuía bien el juego, asistía y anotaba en los momentos más importantes de los partidos, tal como lo hizo en el clásico del 82 contra Alianza Lima.

La carrera de Germán Leguía siempre fue en ascenso. Desde que debutó a los 16 años en el Lawn Tennis de la segunda división del fútbol peruano para luego llegar al Deportivo Municipal, Leguía se dio a conocer a los medios y a la mayoría de espectadores peruanos. En él vieron a un zaguero alto, lento y elegante que manejaba bien el balón y representaba de buena manera a la franja roja del Municipal.

Sin embargo, su paso por la institución edil duro sólo un año. En el verano del 78, Roberto Scarone lo pide para formar parte del equipo crema y todo cambio para el nuevo ídolo universitario. “Roberto me pasa de jugar como zaguero a volante, volante de avanzada, hasta centro delantero. Él sabía que siempre salía con la pelota limpia y quiso que lo haga desde el centro del campo. Scarone me cambio de posición y me formó para ser el jugador que fui en esa época” afirmó Leguía.

¿Qué tan importante fue ese cambio de posición? Para Germán no tiene mucha diferencia porque en esa época los jugadores eran polivalentes como él. Jugó de zaguero, de volante defensivo, de carrilero, de enganche y de centro delantero, pero fue esa nueva posición que lo hizo brillar y ser ídolo en Universitario, que lo hizo llegar a la selección y participar en los mundiales de Argentina 78 y España 82, así como partir al fútbol europeo en el año 83.

“Soy una leyenda en el Elche (España) y en el Macará de Ambato (Ecuador). En ambos equipos me consideran como el mejor de los extranjeros que pasó por sus filas” señaló el ex jugador de la U. No es para dudarlo. Leguía con sus 3 participaciones en el Mundial del 82 se hizo de un nombre en el fútbol donde ya empezaban a reconocerlo. También lo fue cuando representaba a Universitario en la Copa Libertadores, en especial en la del 89 que quedaron eliminados a pesar de haberle ganado al Palmeiras de Brasil.

A pesar de ello, ya a finales de los 80s, su carrera empezó a decaer por la edad que cada vez lo iba avejentando. En el año 90 regresó a Universitario, el equipo de sus amores, y su paso fue sin pena ni gloria. Ya en el 91 jugó su último año por el Sport Boys y así terminó su carrera en el fútbol nacional e internacional.

“Yo sé que no era un jugador rápido, pero sí lo era en espacios y para realizar pases largos. Yo les ponía la pelota para que los jugadores entren y definan, como lo hice JJ Oré en la U por 3 años seguidos, pero ya cuando regresé a la U y luego al Boys ya estaba cansado y ya tuve que dar paso a los nuevos valores del fútbol peruano. Ya estaba saliendo un Roberto Palacios por ejemplo.”

Sus próximos goles

A sus 57 años Leguía ya dejó de pensar en el presente del balompié nacional. “Lo que importa es el semillero”, afirmó. La principal carta y proyecto del ídolo crema es la formación de nuevos jugadores que puedan brillar en la selección. “Mi objetivo es constituir el Ministerio del Deporte. Un ministerio que vuelva a realizar los interescolares y los interbarrios.”

La difusión de nuevos valores que al igual que Leguía salgan del barrio, como lo fue su natural Breña para él. “Yo sé que muchos chicos del barrio creen en un mundo que tiene techo, pero si se esfuerzan y los ayudamos lograrán realizar cosas que jamás hubiesen imaginado”, señaló.

Para Germán todavía hay chicos que pueden llegar a ser como él lo fue para los hinchas cremas. El jugador que marcó un antes y después en el futbol peruano. Él no duda que en un futuro un sinnúmero de chicos peruanos lucirán con orgullo los colores rojo y blanco. "Todo depende de cómo se los controla", nos indicó. “Lo fundamental es que no se corrompan. Mira a Kukín Flores y a Mario Gómez. Eran excelentes futbolistas y debieron haber llegado a Europa, pero ¿qué paso? Las malas juntas...”

"Fueron las malas juntas que se llevaron a Kukín y fueron las mismas que borraron al “Cholo” Sotil del mapa del fútbol. Ahora puede ser que esas malas juntas se lleven a futuras estrellas del fútbol peruano. ¡No dejaré que eso suceda! No permitiré que el público no grite los goles de los nuevos Cubillas, Cuetos y ¿por qué no Leguías?", aseveró entre risas el veterano ex futbolista.

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